"Preguntame si soy felíz y te diré que algún día lo fui... Preguntame si soy libre y te diré que lo fuí desde que tú dejaste de hacerme felíz..."

domingo, 19 de junio de 2011

Robo de un Corazón

Vaya... Creo que tiene un poco de tiempo que no escribía.
Pero aquí va mi sigueinte entrada.


Derrumbada en mi cama, con lágrimas en los ojos.
Imaginando al caballero sin rostro.
Dándome cuenta de la ausencia de un sonido.
Enterándome de la ausencia de mi corazón.

Sí. Se fue, te lo llevaste.
Y con él, se fueron las sonrisas.
Las ganas de vivir, los sueños, los anhelos.
Se fue el calor, la fuerza que había en mi interior.

Te llevaste las canciones románticas.
Los besos apasionados, el perfume de la felicidad.
Las lágrimas de alegría, las rosas, los chocolates.
Te llevaste la mitad de mi ser.

Se fueron los mensajes, las caricias.
Se fue el color, el brillo, la luz del sol.
Se fueron las noches en vela.
Las salidas, las peleas.

Las cenas, los momentos hermosos.
El sol, la luna, las estrellas.
Todo se fue, hasta el poco amor que quedaba dentro de mí se fue.

Pero llegó algo más.
La soledad tocó a mi puerta.
Se adentró en mí ser.
Se adueñó de mi vida, mí tiempo.

Pasó a reemplazar todo lo que te llevaste.
Se convirtió en mi amiga, mi confidente.
Mi ilusión, mi pasión.

Reconstruyó mi mundo, mi corazón.
Los hizo de piedra volcánica, fuertes, indestructibles.
Pasó a ser mi única felicidad.

Cenas, sueños, anhelos, deseos.
Todo ahora habla de ella.
De la felicidad que me ha impreso.

Gracias por abrirme los ojos.
Por hacerme ver que no puede haber compañera más fiel que la propia soledad…

sábado, 2 de abril de 2011

Cosas que jamás diré...

¿Quién no ha soñado despierto?
Anhelando cosas que quizá nunca sucederán.
Imaginando un futuro color de rosa.
Añorando simplemente gotas de cariño.

En mi soledad se escuchan palabras al viento.
Susurros que el silencio guarda en el cajón del olvido.
Palabras edificadas por las mentes más atroces.
Creadoras de los miedos más comunes en el hombre.

Frases retumban en mi cabeza, cual eco inaudible en el desierto.
Son el eco de lo que jamás diré, de lo que jamás escucharé.
Palabras huecas, crudas, que sólo saben lastimar.
Imágenes de un futuro lejano y borroso.

Cosas que jamás diré, cosas que jamás veré, cosas que jamás escucharé.
El susurro de un “te quiero” al despertar.
La silueta dibujada en mi cama cada noche.
El calor de un cuerpo junto al mío, mirándome dormir.

Sin una voz aterciopelada que rompa el silencio de mi soledad.
Sin palabras tiernas qué decirle a ese ser.
Sin miradas de complicidad.
Sin caricias, sin besos, sin sentimientos involucrados.

Nunca habrá mariposas, ni escalofríos.
No habrá cenas románticas, ni anillos de compromiso.
Sin insinuaciones, sin rosas, sin velas, sin incienso.

Sólo vacío, abismos interminables, noches llenas de soledad.
Recámaras oscuras, sumidas en la penumbra de la noche.
Mesas para uno, camas heladas, sábanas lisas.

Acompañada cada noche por la música que proviene del balcón.
Terrazas impregnadas del humo de los cigarrillos.
Ojos vacíos, sin brillo, sin luz.

Corazones desolados, paisajes muertos.
Inviernos en primavera, días grises.
Simplemente cosas que en mi vida jamás sucederán…


...

Esta noche sólo quiero desahogarme con mi computadora.

Desde hace tanto tiempo que no me preocupaba por lo que decían de mí...
O por lo que pensaban de mí...
Pero desgraciadamente ciertos eventos que han ocurrido, me han hecho volver mi cabeza y darme cuenta que casi toda mi vida lo he hecho.

¿Por qué? La verdad no lo sé.
Lo único que puedo decir es que esto es gracias a unas cuantas personas.

Gracias a todas aquellas personas que basan su vida y su felicidad en la superficialidad.

Esas personas que lo único que buscan es una cara bonita y un cuerpo escultural.
Una chica vacía, que lo único que le haga sea levantarles el ego.
Que sólo sirva para que esas personas digan: " ¡Genial! Tengo a una chica linda a mi lado."

Pero, ¿de qué sirve eso?
Nunca habrá sentimiento, sólo deseo carnal.
Lo único que verán será un gran trozo de carne, pero jamás a una persona sincera, que de verdad quiere.

Aún así, debo dejar a un lado todo lo que los demás puedan o no decir de mí.

Debo dejar de darle importancia a cosas y situaciones que no la merecen.

Y debo dejar de hacer trabajar a mi imaginación...

Sí... Aunque es muy contradictorio, me gusta una persona así...

domingo, 27 de marzo de 2011

La Habitación

Danza sinistra es al aque sometes mi cuerpo.
Haces que cientos, miles, de aves de rapiña devoren mis entrañas.
Haces que mis latidos se aceleren, que mi tensión aumente.
Y cuando menos me lo espero, ahí estás.

Tu mirada se cruza con la mía.
Cual estrella fugaz cruzando el firmamento.
Y sólo sonries, como sólo tú sabes hacerlo.
Con esa media sonrisa que deja ver la perfección de tus dientes.

Yo no sé si lo haces con malicia.
Si tus movimientos, tus acciones, están premeditados.
Sólo lo haces, sabiendo o quizá sin saber, que cada nuevo gesto
que descubro en tí, me vuelve más loca.

Locura... es todo lo que provocas en mí.
Y ahora ya no sales de aquí.
No estoy muy segura de lo que hay en aquella habitación.
No sé qué ocultas detrás de esa puerta...

Y la curiosidad me anima a adentrarme más.
Y trato de avanzar con sigilo.
Pero siempre detectas mi presencia.
Siempre... Siempre...

¿Cómo hacer para volverme invisible a tus ojos y así poder adentrarme en tí?
Esa en la única incógnita dntro de esta ecuación que parece no tener solución.
Mi único deseo es probar tus labios, mirar tus ojos, y salir huyendo.
Robarme tu mente y tu corazón.

Pero sé que eso jamás será posible.
Nunca podré robar ni tu mente ni tu corazón.
Porque otra ya lo ha hecho.
Sí, ella... A la que no puedes sacar de esta habitación.

Ella es la que te avisa de mi presencia.
Ella sabe de mis poderes sobrenaturales.
Ella sabe que ese gato que siempre entra en tu habitación soy yo.
Y se burla de mí, al ver cómo me descubres.

Te manipula, controla tu conciencia.
Te ordena que te alejes, que me retires de la habitación.
Estás a su meced, y yo no puedo hacer nada para cambiar eso.

Quizá sólo me quede una cosa por seguir intentando:

Cada noche convertirme en un gato diferente y maullar frente a tu balcón...

Hasta que me tomes entre tus brazos y me permitas conocer aquella habitación...

Camisa Blanca

Matando al silencio que se apodera de mis entrañas.
Vigilando cada paso que dan las manecillas del reloj.

Imaginando mi vida sin la luz de su mirada.
Creando espejismos de una realidad de ensueño.

Gastando mi tiempo en supersticiones abstractas.
Creando imagenes de un pasado que aún no ocurre.

Describiendo sitios remotos, que se enceuntran aislados de la mente.
Escuchando los susurros del silencio.

Impregnando la memoria del aroma del olvido.
Acariciando los límites de la cordura y la locura.

Sintiendo el roce de los labios de un rostro tan borroso.
Suspirando por un alma que ya tiene dueño.

Naufragando en mares desérticos.
Encayando en los arrecifes de la demencia.

Así gasto mi tiempo, encerrada en nubes blancas.
Azotando mi cabeza contra los muros de suave concreto, tapizado de algodón.

Mirando la luz blanca al final del camino...

Abrazada a mí misma... Con aquella bella camisa blanca...